Eso debieron pensar los organizadores de la XIV Trail de Sant Esteve de Palautordera. Y no precisamente porque me hubiese perdido por la montaña (que casi me pasa, todo hay que decirlo).
«Trail» = carrera por montaña, para quien no esté muy metido en el mundo del «running».
Hicieron un trabajo impecable. Y como buenos organizadores, les gusta saber las cosas con tiempo, como por ejemplo el número de inscritos.
Un truco para lograr mayor número de apuntados con antelación es ir subiendo el precio a medida que se acerca el día D.
Si te apuntabas el año pasado (fíjate tu si iban con tiempo!), 27€.
¿Antes de mayo? 32€.
¿Te gusta vivir al límite, te has enterado tarde o eres indeciso? 37€
Yo me enteré en abril, lo decidí el mismo día pero me gusta vivir al límite.
«Ya me inscribiré, todavía hay tiempo.»
«Mierda, ahora ya son 37€… Bueno, pues ya no viene de unos días más.»
«Ya lo haré, aun quedan unos días.»
Procastrinador de manual.
Llega el día antes. Ahora sí que sí, no se puede aplazar más.
Entro en la página de inscripciones y… INSCRIPCIONES CERRADAS.
Joder, a ver cuando aprendo de una maldita vez a no dejarlo todo para el último día.
Mando un correo desesperado suplicando que me inscriban manualmente.
Final feliz, me dicen que pase por incidencias la misma mañana de la carrera y lo arreglan.
¿Cuál fue mi sorpresa cuando llegué a la mesa de incidencias?
Que tenían un montón de correos impresos de gente en la misma situación que yo!
Es impresionante como habiendo abierto inscripciones medio año antes todavía tenían cola de gente para apuntarse el mismo día con las inscripciones ya cerradas.
Fue de agradecer la flexibilidad y eficacia que tuvieron para apuntarnos a todos. Digno de admirar.
Pondría la mano en el fuergo y no me quemaría afirmando que esto pasa en prácticamente todos los sectores. Eventos, trámites, compromisos… Cualquier cosa con una fecha límite, ahí estará el típico que llega tarde.
En las certificaciones energéticas también sucede. Necesitas un certificado de antes de haber hecho la instalación para poder pedir ayudas y resulta que no lo tramitaste.
Algunos por desconocimiento, otros por procrastinación.
Lamentablemente, no puedo ser tan flexible como lo fueron conmigo en la carrera de este fin de semana. Tema de leyes, organismos y registros. Hay que ser legales.
Un certificado energético no molesta, no hace ruido, y no genera dolores de cabeza. Más bien todo lo contrario.
Te quitas una preocupación de encima porque ya lo tienes.
Si tienes en mente hacer una reforma energética a corto-medio plazo, gestiona el certificado YA.
No vayas con prisa, no llegues tarde y clica en el botón de abajo para dejarlo ya encarrilado.