Llega el comercial a casa del futuro cliente con el estudio calentito debajo del brazo.
Impreso en papel de calidad. A buen resguardo dentro de una funda con el logo de la empresa.
O en formato digital y con una tablet si estamos un poco sensibilizados con el medio ambiente.
Todo fluye.
El estudio está preparado para deleitar los oídos del futuro cliente y así termina siendo.
Finalmente firma.
Pero firma con conocimiento. Porque no es un cliente cualquiera. Es un cliente informado y sabe lo que se hace. O eso cree.
Se va a montar una instalación en el tejado de tres pares de narices. Tiene 3 congeladores industriales, 2 coches eléctricos y una factura eléctrica que tumba de espaldas.
Ha hablado previamente con muchos de sus amigos que ya tienen una instalación fotovoltaica en casa y le han dicho que sobretodo tiene que hacerse el certificado energético previo de su casa o se va a quedar sin las deducciones fiscales en el IRPF.
Menos mal que le ha tocado un comercial curtido y esa ya se la sabía. Está todo contemplado en el contrato. En dos días el técnico hará la visita para emitir el certificado energético antes de la instalación.
Pasan los días. La instalación ha quedado de 10. Todo funcionando, todo legalizado, todo pagado.
Vuelve el técnico y emite el certificado posterior.
Qué gusto da cuando las cosas se hacen bien.
Y llega lo que nadie se espera.
Abril, declaración de la renta.
Este año me sale a devolver fijo.
Le pasas toda la documentación sobre los certificados energéticos al gestor y le dices que te quieres desgravar la inversión, que te han dicho que se puede hacer y que es con los certificados energéticos que le envías.
Se lo mira y te responde:
“Tienes razón. Hay una deducción para estas inversiones pero tú no la puedes pedir. Con estos certificados no llegas a los mínimos que te exigen para que te la den”
Y no, no te está vacilando.
Puede darse el caso que tengas 20 paneles en tu tejado y no sea suficiente para que lo puedas meter en el IRPF.
Y te adelanto que si con 20 no llegas estarías en la misma situación con 200.
Te voy a contar un secreto.
Para los programas de certificación energética, los consumos de tus electrodomésticos y tus coches eléctricos son invisibles. Irrelevantes. Inexistentes. Vamos, que le dan igual. No los cuenta.
El comercial no tenía ni idea de esto y el técnico a duras penas conocía la existencia de estos requisitos.
¡Qué follón!
Esto se soluciona estando bien asesorado por un profesional del sector. Porqué con toda la información encima de la mesa y los números €€€ bien hechos el panorama se ve de otra manera y las decisiones se toman con más tranquilidad.
No es casualidad que yo me dedique a esto.
Mándame un mensaje y cuéntame que tienes en mente para tu casa.