¿Cuál es uno de los alicientes más importantes a la hora de comprar una instalación fotovoltaica?
Las subvenciones.
¿Cuál es la “subvención» más fácil y lucrativa de recibir?
La deducción de la inversión en la renta.
Lo del IBI está bien, pero mola más la renta.
Seguro que si has estado investigando y pidiendo presupuestos para una instalación fotovoltaica te lo habrán dicho.
Te habrán dicho que lo puedes pedir.
Ahora bien, ¡cómo se hace o qué necesitas no! ¿Pa qué? De eso ya te encargarás tú, que tan complicado no es.
En el peor de los casos pagarás la instalación y todavía no te habrás preocupado por el tema. Error garrafal.
En el segundo peor de los casos lo empezarás a mover justo después de la visita comercial y te llevarás un buen chasco.
Muy poca gente sabe esto: una instalación fotovoltaica no es garantía de llegar a los requisitos para deducir la inversión en la renta.
Mucha gente vende instalaciones fotovoltaicas y muy poca gente se ha preocupado por entender cómo funciona la deducción del IRPF.
“Pues con los certificados energéticos y la reducción de consumo del 30%. Eso lo consiguen todos mis clientes”.
Ya… Ánimo, algún día te llegarán las quejas.
Eso es la punta del iceberg.
Hay muchísimo más.
Si te gusta ir sobre seguro, deberías tramitar el certificado energético ANTES de hacer la instalación fotovoltaica.
Por dos razones:
Si no lo haces así seguro que no te deducirás nada.
Mejor descubrir si te llega o no la deducción antes de desembolsar varios miles de €€ que después. Quizás te replanteas algo.
Certificación energética. 300€ + IVA. Gastos no incluidos.
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