Hace unos días cogí un avión.
Me quiere sonar que los aviones tienen la función de piloto automático, pero hoy no hablo de ese piloto automático.
Hablo del piloto automático como modo de vida.
Cuando ya tienes muy automatizada una tarea o una rutina.
Pierdes el interés por los matices.
Pasas por alto los pequeños detalles.
No prestas atención al que tienes enfrente.
Y por ende la calidad de lo que estás haciendo baja. Baja considerablemente.
El comandante del avión hacía las comunicaciones en dos idiomas.
Inglés primero. Un poco macarronico, hacía lo que podía, costaba entenderlo pero más o menos pillabas la esencia.
Español segundo. Lengua nativa y se le entendía aun peor que en inglés.
Este señor estaba harto de repetir lo mismo 6 o 8 veces al día y había llegado el punto que casi ni se le entendía hablar en su idioma.
Esto en tu día a día te puede pasar y es muy peligroso.
Primero porque te va a volar la vida. No diferenciarás un día de otro, pestañearás y habrán pasado 10 años.
No sé a ti, pero a mí me entran escalofríos solo de pensarlo.
Segundo porque no prestarás atención a cosas importantes, como las facturas de tu casa.
Cada mes llega la misma factura, de la misma comercializadora, con las mismas páginas, la misma estructura y el mismo cargo en el banco.
Vas en piloto automático y ni te planteas tocarlo. ¿Para qué? Si siempre lo has hecho así.
Pues para pagar menos. No tiene más. Recibes lo mismo y tienes más dinero en tu cuenta corriente.
Optimización de la factura de la luz – 50% del ahorro justificado a un año vista. Amortizas en 6 meses.
Para contratar escríbeme a través de Linkedin o por correo electrónico.