“Házmelo barato, que el local es de alquiler y no me quiero dejar mucha pasta”
Estaba de ruta con un instalador y al final he terminado acompañándole a mirar un aire acondicionado que no funcionaba.
A parte de la avería del aire acondicionado, el instalador le debía un presupuesto para una ampliación del local en el que está.
Tras las primeras frases de cortesía por parte del instalador, tales como:
“Lo sé”
“Me llevan persiguiendo semanas”
“Voy muy liado”
“No he tenido tiempo”
El otro va y le suelta:
“Házmelo barato, que el local es de alquiler y no me quiero dejar mucha pasta”
El instalador ha pasado del comentario, ha desmontado el aire y le ha sacado la placa base.
Yo no he dicho nada por qué no era mi guerra pero si lo hubiese sido quizás le hubiese soltado algo parecido a:
“¿Tío, eres consciente de lo caro que te puede salir contratar a alguien que te haga una reforma barata?”
Hay comentarios que están fuera de lugar y que no tienen sentido.
Eso no quiere decir que nunca debas ir a buscar algo al que te lo dé más barato.
Tendrá todo el sentido del mundo cuando no haya una diferenciación, un valor añadido y lo que estás comparando sea exactamente lo mismo.
Ejemplo: la tarifa de la luz.
Te va a llegar la misma electricidad a tu casa tanto si se la compras a la comercializadora “Iluminados SL” o a la comercializadora “Enrampados SA”.
Aquí no tiene ningún tipo de sentido pagar más.
Y yo te encuentro la tarifa de tus sueños. La que te reduce el gasto a la mínima expresión.
No te lo diré levantando el dedo y viendo por donde sopla el viento. Hay simulaciones muy precisas y cálculos detrás.
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