A cada interacción que tengo con un posible cliente lo tengo más claro.
Pero clarísimo.
No me gusta perder el tiempo. Ni el mío ni el de nadie.
Así que siempre voy al grano.
Por poco que tengo la oportunidad, a la que veo una cifra medio clara para lo que me están pidiendo la suelto.
A ver cómo respira.
Las reacciones valen oro. Dan muchísima información.
Aunque también hay veces que no hay que tener ningún sexto sentido, directamente te dicen si se va de madre o se puede desarrollar más.
En aquellos casos que se puede desarrollar lo siguiente que suele caer es:
“¿Pero esto cuánto voy a tardar en amortizarlo?”
Se puede traducir a “todavía no lo tengo claro” o “tengo miedo a equivocarme”.
Por delante de todo va la economía. Tiene que cuadrar. O por lo menos no ser un disparate.
En una instalación fotovoltaica de X paneles que vale X miles de € lo habitual es preguntar en cuántos años lo amortizas.
No me gusta. Es una foto estática de una situación concreta. Tengo potencia y precio, quiero saber años.
Démosle la vuelta a la pregunta.
Ya no es “¿Cuándo amortizo una inversión de X€?”.
Ahora es “¿Cuánto debería invertir para amortizar en X años?”
Puede costar de pillar al principio, pero cambia radicalmente.
Ahora tengo potencia y juego con el precio para conseguir los años deseados.
Tomarás decisiones a la velocidad de la luz y nadie podrá discutir tu criterio.
Llévatelo por 100€ más al contratar la optimización de la factura de la luz.
Optimización de la factura de la luz – 50% del ahorro justificado a un año vista. Amortizas en 6 meses.
Para contratar escríbeme a través de Linkedin o por correo electrónico.